Opinión

Lo que fue 2014 para las oficinas de farmacia

2014 fue un nuevo año de sobresaltos para las oficinas de farmacia que, sin embargo, han mantenido su fundamental labor asistencial pese a la sordera y el cambio de gestores sanitarios y al aluvión de medidas injustas e ineficaces que han afectado al sector. Pero 2014 también tuvo importantes notas positivas: fue el año de la presentación del proyecto de Sistema Eficiente de Facturación y Cobro (SEFACO), de la sentencia del Tribunal Supremo favorable a FEFE en el conocido como caso Davur y del reconocimiento del derecho de las farmacias a reclamar los intereses de demora en el pago de los medicamentos dispensados al sistema público.

Hacer un resumen de lo acontecido en 2014 en tan corto espacio resulta embarazoso. Hemos pasado el año, de nuevo, inmersos en un mar de sobresaltos, con medidas que ponen en riesgo no sólo la calidad de la prestación farmacéutica, sino la equidad de ésta en todo el territorio nacional: precios de referencia, subastas andaluzas, el fantasma de los impagos de los medicamentos dispensados a los usuarios…

Pareciera que los problemas de años anteriores lejos de solventarse se van cronificando. Desde nuestro punto de vista muchos de estos problemas se hubieran podido ir solucionando desde el diálogo, el entendimiento y la escucha de las propuestas y advertencias que desde FEFE y otras organizaciones se han ido poniendo encima de la mesa. No ha sido ésta la mejor virtud de los gestores de lo público en materia sanitaria, particularmente en la farmacéutica.

Este hecho va complicando una situación ya de por sí grave, y en muchos casos agónica, de las farmacias que heroicamente han seguido realizando su labor en su día a día a pesar de tan difíciles circunstancias, de tal forma que el ciudadano apenas ha podido percibir la gravedad de la situación y el riesgo que comporta.

Los cambios acontecidos en la etapa final del año de responsables en el Ministerio de Sanidad nos abren, o así lo deseamos, las puertas de una mejor comunicación y el mutuo entendimiento, que es la única forma de mejorar, y desde aquí a ello nos ofrecemos desde FEFE.

En este afán de plantear propuestas de mejora, este año hemos presentado el proyecto de Sistema Eficiente de Facturación y Cobro (SEFACO), que ha provocado el rechazo de algunos por desconocimiento, no somos ajenos a ello, pero que, según vamos recabando opiniones bien fundamentadas, va recibiendo cada vez más apoyos. En nuestra opinión es la única forma de evitar, de un plumazo, muchos de los problemas que afectan al sector, desde criterios de solvencia, eficiencia y competitividad, reformando y rediseñando un sistema de procesos de facturación y cobro que fueron ideados en un escenario bien distinto al actual y que ahora resultan ineficientes, caros e inseguros. Toda la cadena del medicamento se vería beneficiada en cascada, empezando por la propia Administración y hasta el usuario del sistema, pasando por la industria, la distribución y la propia oficina de farmacia. El mecanismo se impondrá tarde o temprano, como se impuso la fotografía digital a pesar de la oposición de la todopoderosa Kodak en su momento. Cuanto más se demore, mayor deterioro sufriremos.

 La vía judicial a veces se hace larga y tediosa, pero la perseverancia en la lucha por la legalidad y el derecho trae también recompensas: así, este año el Tribunal Supremo ha dado la razón a FEFE sobre el asunto de Competencia en el que se pretendía sancionar a la Federación por ejercer el derecho y la obligación de informar a sus asociados en el cumplimiento de la normativa vigente. Han sido años de inquietud y ansiedad soportando presiones y coacciones a las que ni el anterior equipo directivo, ni el actual, han cedido, lo que hubiera sido injusto, pero lo más fácil y llevadero.

Así mismo, se ha reconocido, en Valencia y en Castilla la Mancha, el derecho de las farmacias a reclamar los intereses de demora en el pago de los medicamentos dispensados al sistema público, algo que también defendimos en su momento (y en el presente) y que desde algún estamento se ha querido ver como un entorpecimiento de FEFE a la negociación con la Administración, supuesto que los jueces desmienten. Las cesiones en una negociación no pueden contravenir derechos esenciales.

Desde la esperanza, el trabajo, el cumplimiento del deber y la entrega en la defensa a nuestro modelo de farmacia, que es el mejor, y de los propios farmacéuticos, afrontamos el nuevo año 2015.

(Artículo publicado originalmente en el Anuario de comunidad de medicamentos 2014)

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Fernando Redondo

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